Tus primeros pasos profesionales se enmarcan dentro de lo que los americanos llaman stand-up comedy. ¿No es una de las formas más duras de abrirse camino en el espectáculo? En el momento en que decidí hacer stand-up comedy, yo ni siquiera sabía que existía ese concepto. Fue una opción puramente egoísta: quería estar yo sola, cobrar más y no tener que ir cargando de bar en bar ni vestuario ni historias de ésas. Luego me enteré que lo que yo hacía era stand-up comedy y que Whoopi Goldberg, Tom Hanks, Billy Cristal y un montón de gente habían pasado por eso.
El humor es muchas veces el único recurso para decirle a alguien lo que no quiere oír
El teatro es la mejor formula de reciclarse continuamente para afrontar próximos trabajos en el cine o en cualquier otro medio. Yo le profeso al teatro un amor incondicional, porque a mí me lo ha dado todo. Gracias al teatro pude hacer cine y gracias al cine puedo volver a hacer teatro.
Nunca sabes cómo es el público, por donde va a salir, siempre te sorprende. Pero si no se ríe, no te puedes hundir, nooo, eso nunca. Tienes que sobreponerte y sacar energía de donde sea. La verdad es que después de estar actuando en un bar a las cinco de la madrugada, y hacer monólogos de “Doña Rosita la soltera” de Lorca, y conseguir que la gente se quede callada y te escuche, ya te pueden echar lo que sea.
La única provocación que existe ahora mismo es la palabra
.Mil palabras valen más que una imagen. La palabra nos da poder. Y la palabra es también lo más seductor que tenemos. Si resultamos atractivos no es por lo que enseñamos, sino por lo que decimos.
El monólogo, desde fuera, es como una paradoja. Los críticos lo consideran un género menor, pero los actores sabemos que es lo más difícil. Yo salgo al escenario y, arropada sólo por la luz, estoy hablando ante el público durante hora y media y todos están pendientes de mí. Lograr eso es... importantísimo. Pero la verdad es que a mí, simplemente, me gusta actuar y no quiero definir el medio: el teatro es mi casa, el cine me apasiona y, si me ofrecieran algo bueno en televisión también lo haría.
¿Cómo recuerda la noche madrileña? ¿Interpretaba los monólogos quizá de forma más frívola a como lo hace ahora en el cine o el teatro?
El monólogo era igual de serio, salíamos con un vaquero y una camiseta a contar historias. Eran monólogos muy agrios, muy amargos que estaban narrados en clave de comedia. En cuanto a la noche madrileña, yo actuaba de noche pero no vivía la noche. Estaba deseando ir, cobrar y largarme a mi casa porque ni me gustaba la noche ni me gusta. Pienso que la noche sé a hecho para dormir, y a partir de los 30 más que nunca